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             ¿LA PEDAGOGÍA EN LAS ESCUELAS?

Por: M. en C.  Rocío Adela Andrade Cázares[1]

Universidad de Guanajuato y Universidad Marista de Querétaro.

andrade@quijote.ugto.mx    

rocioandrade2002@yahoo.com.mx

 

"Nada cambiará en educación, ni siquiera con tecnología,

si previamente no se modifican los procedimientos pedagógicos"

 (Beltrán Llera)

Resumen:

Las reflexiones que presentamos en el presente artículo, pretenden orientarnos a descubrir, si la Pedagogía está o no en las escuelas, y poder responder si hacemos prácticas pedagógicas o simplemente abordamos la educación con otro tipo de referentes ubicados en la nueva cultura del aprendizaje. Para ello, haremos una breve descripción de la Pedagogía, de las Ciencias de la Educación y de los modelos didácticos, con la finalidad de analizar y ubicar desde dónde estamos abordando nuestra práctica docente.

No se intentan adoptar posturas fatalistas ante el hecho pedagógico, simplemente hacer un poco de reflexión con el afán de retroalimentar la práctica docente.

PEDADOGY IN SCHOOLS?

Nothing will change in education, not even with technology, if pedagogical procedures aren’t modified beforehand” (Beltran Llera)

Summary

The reflections we present in this article, have the intension of orienting us to discover, if Pedagogy  is or not in schools, and be able to respond if we actually do pedagogical practice or simply approach education with another kind of referendum placed on the new learning culture. For that, we’ll make a brief description of Pedagogy, of the Sciences and Education and the teaching models, with the objective of analyzing and locating the point where we are approaching our practice in teaching.

It’s not the intention of adopting a fatalist position before the pedagogical issue, but simply make a small reflection with the aim of giving feedback to the practice of teaching.

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Algunas reflexiones en torno a la Pedagogía

A lo largo de la historia de la Pedagogía, ésta ha buscado la trascendencia del ser, intenta contribuir al desarrollo del individuo y de la sociedad en que está inmerso, por lo que, el hecho educativo desde la perspectiva pedagógica se convierte en un acto conciente, estructurado e intencionado.

La Pedagogía concibe al hombre como un ser completo, es decir, con todas sus potencialidades físicas e intelectuales. Concepción que la lleva a determinar los fines trascendentes de la educación, a proponer el desarrollo de todas las cualidades humanas por igual.

Los dos ejes fundamentales de la Pedagogía son: La definición del tipo de ser humano que se desea formar y el método empleado para lograr esa formación, destacando que los citados ejes están en función de las concepciones de hombre, conocimiento, método, etc. del cual se parta. 

A menudo se olvida que la construcción de la Pedagogía proviene de la intervención social de la misma en el ámbito educativo y que por tanto, la escuela tiene que estar vinculada a la realidad para satisfacer las demandas sociales, es decir, debe tener fines pedagógicos (formativos) y no sólo instruccionales (informativos).

El contexto histórico social determina cómo la obra pedagógica responde a las formas de valorar la práctica y de qué manera se fundamenta el acto pedagógico. Toda Pedagogía según el momento histórico en el cuál se ubique, establece los fines trascendentes para la educación y modela el tipo de hombre deseado por la sociedad. Por tanto, su función es conservadora, porque hace que se legitime la cultura y que por medio de la educación se rescaten los valores y los fines sociales.

La Pedagogía no es un concepto abstracto, sino que se constituye por diversas proposiciones teóricas que abarcan aproximaciones al conocimiento de la realidad educativa como fenómeno social, en tanto que la educación es su campo de acción. Es por ello, que hace mucho énfasis en los participantes del proceso formativo e interviene en la relación entre ambos y en las formas de abordarlo, sin olvidar los valores y los fines trascendentes de la educación. A la Pedagogía le interesa el estudio de la educación de una manera integral, y no se queda únicamente en el reduccionismo del salón de clases y del proceso Enseñanza-Aprendizaje.

Históricamente la pedagogía ha estado permeada de múltiples problemas, como errores en su concepción, desde el momento en que es confundida con la didáctica y a su vez en la época actual, ha sido reducida a las concepciones técnicas que hacen referencia al cómo enseñar, sin considerar las cuestiones más fundamentales como: el ser como ente integral y los fines de la educación (el para qué). Llegando a extremos de querer ver los medios como fines en sí mismos o querer exigir a la Pedagogía respuestas al cómo del proceso E-A,  y que  muestre la formula o receta mágica de cómo enseñar. La Pedagogía vista así, queda reducida a algo instrumental y no se valora su alcance, porque se dice no da respuesta a lo que necesito para la docencia, no me dice qué hacer y cómo hacerlo.

La Pedagogía desde la visión de los grandes pedagogos

Juan Amos Comenio en su obra “Didáctica magna” (1657) funde a la didáctica con la incipiente pedagogía. Inaugura la Pedagogía como didáctica y al mismo tiempo la confusión entre ambas disciplinas, misma que permanece hasta nuestros días.

Comenio sistematizó la Pedagogía convirtiéndola en Ciencias de la Educación, esto es, un conjunto de conocimientos verdaderos, ordenados y sistematizados, basados en principios y leyes que se refieren al proceso social en toda su amplitud e integridad.

Durkheim: Propone para la Pedagogía una actitud mental intermedia (entre el arte y la ciencia). Determina que el papel de la Pedagogía no es el de sustituir a la práctica, sino el de guardarla, esclarecerla y ayudarla en su necesidad de llenar las lagunas. La Pedagogía aparece como un esfuerzo de reflexión sobre la práctica pedagógica.

George Snyders: Si hay verdaderamente una historia de la Pedagogía, una pluralidad de los ideales educativos, tenemos que jerarquizarlos, juzgarlos, preguntarnos a cuál consagraremos nuestra acción. “El estudio teórico de la Pedagogía no se reduce a consejos sobre la utilización de métodos” (Furlán Cf. Snyders. s/a).

Juan Jacobo Rosseau: Critica la educación tradicionalista proponiendo como alternativa una educación cuya finalidad natural sea la conservación de la naturaleza humana, señalando que los educadores en lugar de modelar al hombre según sus propias ideas, lo hicieran procurando el desarrollo físico y espiritual del niño en forma espontánea, consignando además que cada nuevo conocimiento adquirido sea un acto creador para que la educación provenga del propio interior del educando. Sus ideas pedagógicas se encuentran en su máxima obra “El Emilio”. Postula una Pedagogía naturalista que sigue las etapas del desarrollo.

Rasgos característicos de las Ciencias de la Educación

El primer teórico que postula una ciencia pedagógica o una ciencia de la educación, fue Herbart. En su concepción, esta ciencia debía apoyarse en la ética y la psicología, pues la primera aporta los fines para desarrollar la moralidad y, la segunda, el conocimiento de los caracteres evolutivos del pensamiento, necesarios para fundamentar la práctica docente y educativa. (Geneyro, Juan Carlos; 1990).

John Dewey, por su parte, es un ideólogo con concepciones nuevas para la educación; de hecho, es el primero que logra articularla bajo la denominación de Ciencias de la Educación, reconociendo una múltiple procedencia del saber acumulado por diversas disciplinas. Desde este pensamiento, se aportan múltiples saberes educativos que reemplazan antiguas disciplinas y se crean nuevos campos de acción y conocimiento. “Un ejemplo claro son los temas referidos al currículum, teoría de objetivos educacionales, planeación, sistematización, economía de la educación, entre otros”. (Díaz Barriga, Ángel; 1992)

Cuando se hace referencia a las Ciencias de la Educación, nos referimos a todas aquellas disciplinas que intervienen de alguna manera en la educación, analizando algún aspecto del hecho educativo, con la finalidad de explicar lo que sucede en este, tales como: Psicología educativa, Sociología de la Educación, etc. Estas ciencias auxiliares, dan una mirada que ofrece una visión limitada de la realidad, ninguna de ellas aborda la educación de manera global y muchas veces se quedan sólo en concepciones de instrucción o técnico-instrumentalistas.

La representante actual de las Ciencias de la Educación y que mayor número de adeptos está consiguiendo es la teoría constructivista. Vista como una integración de elementos (humanismo, aprendizaje significativo, teoría sociocultural, cognoscitivismo, etc.) que pretenden cambiar las prácticas educativas a partir de teorías de la Psicología del aprendizaje.[2]

La perspectiva de los modelos didácticos

Sin pretender proponer las siguientes posturas como modelos pedagógicos, sino simplemente como formas de acercamiento didáctico al proceso E-A, debido a que se ocupan únicamente de la relación educativa en el momento de la mediación del conocimiento. Haremos mención de ellas, por ser las que se encuentran presentes en muchas instituciones educativas en la actualidad. 

Didáctica tradicional

En esta didáctica, la relación educativa es de tipo vertical, el docente es el que sabe y el alumno el ignorante, “generalmente los maestros son quienes tienen la parte activa de la clase y los estudiantes la pasiva” (Órnelas; 1998).

Básicamente las clases se basan en la exposición y el dictado, en el uso mínimo de algunos materiales didácticos simples como son los visuales: Láminas, gis, pizarrón, pintaron, carteles, etc., estos se utilizan no se manera usual sino casual para complementar la cátedra magistral o verbalista.

Es decir, que sigue “el predominio de la cátedra magistral, del secular magíster dixit, de la clásica lección, dónde el alumno asume fundamentalmente el papel de espectador” (Pansza; 1987). En la didáctica tradicional suele caerse en extremos, o en los excesos como dirían algunos, lo cual se refleja en el verbalismo del docente dentro del aula.

Las clases se basan en el desarrollo de contenidos previamente establecidos en un programa (hecho que no impide que haya profesores que no preparen la clase y que caigan en la improvisación), mismos que el docente tiene la obligación de enseñarles a sus alumnos, para ello hace uso de técnicas y actividades encaminadas a la repetición y memorización, no así a la reflexión. Dichas actividades de enseñanza son muy sencillas y están en relación con los fundamentos de la teoría conductista, por ejemplo: copiar, repetir, imitar, contestar cuestionarios, exponer la clase, etc. Se apoya en la utilización de técnicas para fijar y evocar los contenidos y se basa en un concepto mecanicista del conocimiento.

Actualmente la didáctica tradicional ha tomado otra disyuntiva, en la cual el docente suele muy frecuentemente repartir contenidos a los alumnos para que ellos expongan, ante esta situación no se pierde el enfoque tradicionalista, en razón de que sigue siendo una sola persona la activa (expositor) y el grupo pasivo.

Dicho de otra forma, podríamos caracterizar a la escuela tradicional tal como lo refería Paulo Freire al hablar de la concepción bancaria de la educación; “En donde el educador... aparece como sujeto real cuya tarea indeclinable es ‘llenar’  a los educandos con los contenidos de su narración. Contenidos que sólo son retazos de su realidad, desvinculados de la totalidad en que se engendran y en cuyo contexto adquieren sentido. En estas disertaciones la palabra se vacía de la dimensión concreta que debería poseer y se transforma en una palabra hueca, en verbalismo alienado y alienante. De ahí que sea más sonido que significado y, como tal, sería mejor no decirla” (Freire; 1980).

El educador es el sabio que comparte sus conocimientos con los alumnos ignorantes. Y los alumnos alienados reconocen la existencia del profesor en el sentido de ser los ignorantes que necesitan que aquel comparta sus conocimientos.

A lo que habría que cuestionar: ¿Realmente el docente es un sabio?, ¿y los alumnos unos ignorantes?, ¿sólo el alumno está alienado, o es acaso que el docente también es un ser alienado?...

Imagen obtenida de:  http://usuarios.lycos.es/caricaturistamemo/photoalbum.html

Didáctica tecnológica o tecnología educativa

En orden de importancia, podemos decir que para la tecnología educativa es fundamental la psicología del aprendizaje conductista, los modelos sistémicos y en menor medida la teoría de la comunicación.

En esta didáctica “el alumno se somete a la tecnología, a los programas creados para él, supuestamente de acuerdo con su ritmo personal y sus diferencias individuales; a los instrumentos de enseñanza: libros, máquinas procedimientos y técnicas; en pocas palabras al discurso ideológico del individualismo y de la neutralidad” (Pansza; 1987).

Debido a que se tiene la concepción de que el aprendizaje debe ser observable y medible, se organiza su apropiación a partir del cumplimiento de objetivos conductuales, en la medida en que se organizan los contenidos como datos observables, se hace un recorte de la realidad de tal manera que aparece como un hecho estático, neutro y objetivo, aprehensible de forma inmediata y directa, desligado de su relación con el pensamiento científico.

A pesar de que esta corriente promueve un cambio en el aspecto didáctico, no ha sido posible transformar el concepto mecanicista de aprendizaje; el cual es entendido como aproximaciones sucesivas (vía repetición), cambios observables de conducta, control y reforzamiento de las múltiples contingencias, como base fundamental de la aprehensión de contenidos; la tecnología educativa no es tan moderna como parece ser, debido a que no hay una aplicabilidad total de la teoría, por lo que esta no se traduce en una práctica real.

Propone al docente, el uso de la tecnología en la enseñanza y el empleo de técnicas didácticas, sólo que éstas no tienen siempre el mismo efecto, como consecuencia de que los alumnos (y los docentes) no han superado totalmente la mecánica de trabajo de la didáctica tradicional.

La tecnología educativa se dice que aliena al docente, porque no le permite pensar ni cuestionar, únicamente debe limitarse a cumplir su función la cual es el desarrollo de clases en las que se abarquen los contenidos previamente planeados, en las que se cumpla con los objetivos de aprendizaje predeterminados.

Por tanto, la tecnología educativa no da espacio para la pedagogía, entendida esta como la reflexión pedagógica acerca de los fines trascendentes del hombre y de la educación; también se olvida de la didáctica, porque se pierde la relación maestro-alumno, la relación con el contexto, el interés por el estudiante, etc., y reduce al docente a un instructor, transmisor de información, controlador de estímulos, que tiene como tarea principal el cumplimiento de programas de estudio.

Didáctica crítica

La didáctica crítica no considera a una realidad ahistórica, aislada y estática; sino a una histórica y dialéctica, conformada por una totalidad social, misma que está en permanente cambio, producto de la acción y reflexión que los hombres hacen sobre la realidad para transformarla.

Para lograr aprender, es necesario tener un acercamiento con la realidad, involucrarse con ella dentro de un proceso de acción y reflexión. Como diría Freire, el aprendizaje es praxis, acción y reflexión del hombre sobre su mundo para transformarlo.

“La razón de ser de la educación libertadora radica en su impulso inicial conciliador. La educación debe comenzar por la superación de la contradicción educador-educando. Debe fundarse en la conciliación de sus polos, de tal manera que ambos se hagan simultáneamente, educadores y educandos” (Freire; 1980).

Se necesita un cambio en la participación del docente, “Un educador humanista, revolucionario... su acción al identificarse con la de sus educandos, debe orientarse en el sentido de la liberación de ambos. En el sentido del pensamiento auténtico y no en el de donación, el de entrega de conocimientos. Su actuación debe estar empapada de una profunda creencia por los hombres. Creencia en su poder creador. Todo esto exige que sea, en sus relaciones con los educandos, un compañero de éstos” (Freire, 1980).

Se requiere un cambio, que sea radical para construir nuevos esquemas de la relación maestro-alumno, en donde no haya jerarquías, en donde el docente no pase encima de los intereses y necesidades de sus alumnos, sino que más bien se forme una comunidad de aprendizaje, donde el docente sea atrevido y se convenza de que se requiere de una actitud nueva, diferente a lo que ya se conoce en las prácticas reales; un giro total a lo que se hace en la actualidad y en donde el docente sea capaz de compartir sin egoísmos y se vea como un compañero, como un elemento más de un grupo de aprendizaje.

El aprendizaje es visto como algo dialéctico, que se encuentra en evolución constante; en donde se da preponderancia a la dimensión social, porque en ésta se educa por y para todos.

Se busca que todas las actividades de aprendizaje estén planteadas a partir de 3 momentos: apertura, desarrollo y culminación. En los que el alumno tendrá una aproximación al objeto de estudio, analizará sus aspectos y componentes de una manera amplia y profunda, así de esta forma podrá reconstruir el fenómeno, tema o problema de estudio. Es decir, que el conocimiento no está dado ni acabado, sino que éste es a su vez, el punto de partida para nuevos aprendizajes.

Se da preponderancia al trabajo grupal, visto como un método apropiado para el logro de aprendizajes significativos en los alumnos. El docente se convierte en un coordinador del proceso de aprendizaje, su labor consiste en facilitar y orientar la adquisición de conocimientos y siempre debe tener por finalidad promover aprendizajes significativos en sus estudiantes. 

Conclusiones

En la educación se ponen en juego multiplicidad de elementos y procesos, que hacen de la labor educativa una experiencia formativa, importante para la sociedad, y para los propios protagonistas del acto educativo.

En el proceso E-A no sólo intervienen el maestro y el alumno, también se incluyen otros elementos como el método pedagógico y/o didáctico, el contexto escolar, los contenidos y la forma de organizarlos, así como la interacción de estos elementos en la multiplicidad de situaciones. La educación es un proceso amplio y complejo, que no es comparable con la instrucción y sus modelos tecnicistas.

En la actualidad el proceso E-A, se caracteriza por estar influido por las Ciencias de la Educación y no por la Pedagogía. Se pone el énfasis en lo didáctico-instrumental de la enseñanza simplificando el discurso pedagógico al saber hacer, a la técnica, al método, ignorando la diversidad de formas de ser y pensar que existen en los grupos de clase, así como los fines y la reflexión pedagógica, para tomar parte en discursos plagados de palabras estelares como: crítico, reflexivo, participativo, integral, con una ideología de lo inmediato que sólo es capaz de mirar al alumno aquí y ahora.

Muchas han sido las propuestas influidas por esta visión reduccionista e instrumental de la enseñanza y el aprendizaje, que han querido resolver los problemas de la educación desde una mirada simplista de la realidad escolar, del alumno y el proceso E-A. Mismas que se han quedado sólo en el análisis, la crítica de la realidad y de los modelos anteriores, pero que no han conseguido avanzar y dar el salto cualitativo que los haga diferentes.

Aunado a lo anterior, existe otro problema: que los docentes siguen pensando que las prácticas instrumentalistas y tradicionales que realizan están sustentadas en la Pedagogía, reduciendo de esta manera a la Pedagogía a una cuestión técnica dentro del salón de clases.

Algunos docentes en su práctica educativa, encuentran sustentos de apoyo en las teorías psicológicas del aprendizaje, por tanto, se basan en las Ciencias de la Educación y no en la Pedagogía, en la nueva cultura del aprendizaje y no en la Pedagogía.

Los docentes deben ser concientes de que en esta nueva cultura del aprendizaje, muchas cosas son sólo apariencia y superficialidad, en que a las escuelas les preocupa solamente cumplir horarios y programas de estudios, olvidándose de los ideales educativos, de formar ciudadanos en valores, tener un ideal de hombre, hacer reflexión filosófica y pedagógica, basarse en el interés del niño, educar en la virtud, entre otras cosas.

Lo realmente valioso sería rescatar a la Pedagogía y sus fines trascendentes y utilizar estrategias didácticas bajo una perspectiva que tienda hacia lo pedagógico y no únicamente a lo didáctico instrumental. Cuestionarse el quién, qué, cómo, por qué y para qué de la educación y del currículo.

¿Pero por qué no recuperar a la pedagogía en la práctica docente?, porque vivimos en la illusio de que estamos ejerciendo una práctica pedagógica, creemos que la labor que realizamos está guiada por ésta, cuando en realidad sólo seguimos concepciones de la didáctica a veces muy limitadas y reduccionistas, en otras actuamos como parte y producto de una tradición escolar heredada por nuestros profesores, que de manera concreta no sabemos definir ni ubicar en alguna corriente didáctica o pedagógica, por tanto, simplemente seguimos el modelo.

Como todo docente, considero que no estamos exentos de perder el rumbo de la pedagogía y seguir el camino de las ciencias de la educación, de dejarnos envolver en una dinámica escolar, tan agobiante y absorbente que deja poco margen para reflexionar acerca de la práctica docente y de cuestiones pedagógicas, menos aún cuando se nos hace creer y ser parte de esa confusión reduccionista de que Pedagogía es lo mismo que didáctica.

Es vital que exista el espacio y el tiempo para pensar y repensar la acción pedagógica, los fines de la educación, al sujeto del acto pedagógico, la formación integral, etc., con la finalidad de concretar en acciones específicas no sólo fundamentadas en teorías huecas, sino en la Pedagogía.

En razón de las argumentaciones previas, sería pertinente preguntarnos ¿Dónde está la Pedagogía? ¿Existen prácticas pedagógicas en las escuelas? Y en función de esto, tratar de ubicarnos como docentes y visualizar cómo ejercemos nuestra práctica educativa.

BIBLIOGRAFÍA

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[1] Asesor Pedagógico en la Coordinación de Desarrollo Curricular. Dirección de Docencia. Universidad de Guanajuato.

Docente de la materia “Enfoques y Metodologías del Diseño Curricular” en la Maestría en Educación de la Universidad Marista de Querétaro. E- mail: andrade@quijote.ugto.mx   y   rocioandrade2002@yahoo.com.mx

[2] Para el análisis de la Pedagogía y de las C. de la Educación, se rescata información del artículo de Pedagogía Vs. Ciencias de la Educación. De: Andrade, Guzmán y Pacheco.  Publicado en los cuadernos de Posgrado de la UAQ.

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