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Latín y Griego
Las Lenguas Clásicas

POR Y PARA QUE ESTUDIARLAS

Es para nosotros un lujo tener en nuestra Universidad de Guanajuato, una Escuela de Idiomas que se ha preocupado por preservar el área de Lenguas Clásicas, Latín y Griego, en la cual se pueden estudiar hasta seis años de las dos lenguas. Al finalizar el sexto semestre, se otorga un diploma. Seria de esperarse que de los segundos tres años, también fuera posible otorgar algo más que una constancia, pues es, en nuestros tiempos, absolutamente NECESARIO tener los certificados para avalar nuestro Curriculum-vitae.

¿Por qué tendríamos que estudiar algo que el común de las personas supone no ser algo arcaico e innecesario? Pues simplemente porque es la base de todas las cosas modernas que se llaman ciencia. ¿Acaso no te gustaría ver en su lengua original la Geometría de Euclides? ¿o la Física de Aristóteles? ¿Crees tú que nada más son cosas del pasado esas ciencias? Ya sabes que no, ¿verdad? ¿y la medicina? Su vocabulario técnico está precisamente en griego, primeramente. ¿Y la Astronomía? Y bueno, para qué hablar más.

¿Y para qué estudiarlas? Pues simplemente para tener un trabajo seguro en cualquier parte. ¿Te quieres cerciorar de eso, tú estudiante universitario de Guanajuato, que pretendes un futuro brillante y colmado de logros tanto académicos como laborales? Ven y visítanos y nosotros te mostraremos las posibilidades actuales para ampliar el panorama de tu futuro.

Nosotros somos estudiantes de Griego y de Latín en esta gloriosa escuela, y nos gustaría compartir contigo nuestras experiencias. Ven y aprovecha el día.

Nosotros te platicaremos como es que el Griego es la base de todas las palabras científicas, que nos cuesta tanto trabajo aprender de memoria. Y te mostraremos como el Latín es la base de las Humanidades en todo el mundo.

El alfabeto más usado en el mundo, por ejemplo, es el latino, el que los Romanos inventaron y difundieron hasta en los Confines de su imperio. En el ano 600 A.C. ya se utilizaban las letras mayúsculas que aquí leemos. Más adelante sus escribientes idearon las minúsculas.

Por otra parte, la lengua hablada y escrita está salpicada de expresiones latinas: alma mater, alter ego, ipso facto, persona non grata; per capita, sui generis, et cetera. Hubo, en el año 23 A.C. un hombre llamado Horacio, CUYO nombre Completo era Quintus Horatius Flaccus, quien era un escribano que componía versos en sus ratos de ocio, dio los últimos toques a sus Odas, quedó convencido de que su obra duraría más que las proezas de los soldados y los edificios de los constructores y quien conoció a grandes soldados, jueces, escultores y políticos, pero él mismo nunca ganó una batalla, ni gobernó provincias, ni construyó acueductos, ni esculpió estatuas, escribió este epilogo para sus Odas:

He erigido un monumento más perenne que el bronce y más alto que el regio pináculo de las pirámides...Jamás moriré del todo.

También nos legó su famosa máxima: Carpe diem (aprovecha el día), que resume su filosofía de vivir y aprovechar plenamente todo lo bueno que nos ofrece el día de hoy, y es prueba de que, en efecto, él no ha muerto del todo.

Algunos eruditos consideran que la mayor aportación de Roma al mundo es su inmenso cuerpo de Leyes y normas de jurisprudencia. El ideal de una ley escrita que proteja al individuo contra el abuso de los demás, o del Estado, es un concepto que los Romanos ponían en práctica a diario y que impera aún en muchas partes del mundo..

Ante la presión del pueblo, la clase gobernante tuvo que promulgar códigos escritos. El primero fue el de las Doce Tablas, que data del año 459 A.C. Unos nueve siglos después en 534 D.C., el emperador Justiniano I, promulgó el código que lleva su nombre y que es, hasta la fecha, fundamento del derecho occidental.

Si pudiéramos asistir a un proceso de la época Romana, no nos sería extraño. Había jurados y jueces, algunos severos u otros benévolos; acusadores implacables, y defensores astutos, como Cicerón, a quien se deben muchas de las actuales tácticas de defensa.

En sus alegatos ante el jurado, el célebre orador empleaba sistemáticamente el recurso de atacar a la parte contraria al tiempo que insistía en que ésa no era su intención. ¿Y cuál era esa arma que él usaba? La Retórica, nada menos.

En lo que a la Arquitectura se refiere, la principal contribución de los Romanos fue ese material resistente, de uso múltiples, que ellos llamaban caementum, mezcla de ceniza volcánica, cal y agua, a la que podían agregarse trozos de piedra o ladrillo para aumentar su solidez y variar su color. Este fue el primer hormigón lo suficientemente fuerte para construir arcos, cúpulas y bóvedas de de dimensiones nunca antes logradas sin el bosque de columnas que necesitaban las edificaciones griegas. Y ¿quién escribió acerca de ello? Ese arquitecto romano llamado Vitruvio.

Filósofos, hagiógrafos, juristas, filólogos, científicos, eruditos y literatos como los que forman la Arcadia Romana, han venido haciendo del Latín, como también del Griego Clásico, una lengua viviente a través de veintiún siglos, con el estudio y producción de obras diversas hasta nuestros días en la lengua de Lacio y de la Roma de los Césares.

Coordinador:

María Teresa Ayala Zapiain
(473) 742.0006 ext.8004

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